El loperano Rafael Quero Vallejo recupera la antiguas “Tarjas” de Alfonso Sotomayor Valenzuela (El Castillo). Las Tarjas eran unas chapas de latón o cobre que se entregaba a los aceituneros en función de los kilos aceituna (había tarjas de fanega equivalentes a 60 kilos de aceituna, de media fanega equivalentes a 30 kilos de aceituna y de cuartilla equivalentes a 15 kilos de aceituna) que conseguían recoger al cabo del día y que al finalizar la jornada eran entregadas al encargado de la finca, el cual ya le decía en función del número de tarjas, los kilos que se habían cogido ese día, que multiplicados por las pesetas acordadas por kilo, ya se sabía cuanto se había ganado ese día. Este sistema se utilizada para los destajos.