Recuerdos de aquellas Romerías de San Isidro Labrador en Lopera.

Romería de San Isidro Labrador del año 1971

Hablar de San Isidro y de su Romería supone recordar unas vivencias muy entrañables para todos los loperanos. Desde el año 1946, que adquirió Carmen Rodríguez Criado una imagen de San Isidro Labrador de la vecina Córdoba, hemos sido muchas las generaciones de loperanos las que hemos sido participes de la festividad del patrón de los agricultores, San Isidro Labrador, que estaba considerado como un día casi descafeinado (hoy Fiesta Local) pues se trabajaba y había clase por la mañana y todo se concentraba en torno a la tarde-noche. El 15 de mayo, sin duda servía de pistoletazo de salida para la temporada veraniega, con la apertura de los kioscos de las cuatro esquinas del Paseo de Colón (“Curriqui”, Sebastián, Pedro”el de Dientes” y Enrique Garrote) y el primer pase del cine de verano de “Manuel el de Sixto”, Cine Cervantes y el de “Cerrillo”, Cine Colón (ambos desgraciadamente hoy desaparecidos). También era muy esperado este día por los niños, pues se inauguraba oficialmente la venta de helado, polos, napolitanos y bombones en los puestos del “Moreno del helao” y de “Canastas”.

En los días previos a la Romería se vivía muy de cerca todo lo relacionado con el montaje de las típicas carrozas de tema agrícola y de tema libre en los remolques de tractores, camiones (Ortuño, Pastor, Juan “Cartagena”, “El Torero”, Peláez, el “Patatero”, etc.) camionetas, e incluso en las bacas de los coches y en carros tirados por bestias. Las madres también aprovechaban estos días para sacar de los armarios los trajes de gitana de lunares, los sombreros de ala ancha, las botas camperas y todos los accesorios para vestirse de gitanos, que luego Paco “el Pipi” se encargaba de inmortalizar con su cámara fotográfica. Las bestias eran engalanadas con flores, jaramagos y con las típicas mantas de cuadros con flecos, que también servían para mejorar la comodidad a los jinetes que montaban a lomos de algún burro, mulo o caballo.

La Imagen de San Isidro recuerdo que era portada por cuatro Guardas Rurales y sus andas iban adornadas de una manera sencilla y sobria a base de espigas y ramas de olivo, en otras ocasiones fue llevado en una carreta tirada por bueyes procedentes de los “Morrones” , posteriormente se llevaba en el remolque de un tractor. El acto culminante de la Procesión de San Isidro, alcanzaba su punto más álgido a la altura de la era de la “Notaria” donde tenía lugar la bendición de los campos por el párroco de la villa y la parte más lúdica y festiva tenía lugar a lo largo del recorrido y en la plaza del ayuntamiento, donde se entregaban los premios a carrozas y caballistas.