Recuerdo de la Fiesta de San Blas en Lopera en el Siglo XVIII. San Blas fue médico y obispo de Sebaste, Armenia. Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus. San Blas era conocido por su don de curación milagrosa. Salvó la vida de un niño que se ahogaba con una espina de pescado en la garganta. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta. Según una leyenda, se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración. En Lopera tenemos constancia de que había una imagen de San Blas en una hornacina que hubo en el lado derecho del cancel central de la Parroquia de la Inmaculada y por un Auto que se ha conservado en el Archivo Histórico Municipal de Lopera de 1758, sabemos que por San Blas (3 de febrero) había costumbre en Lopera de hacer luminarias con capachos que se utilizaban en la molturación de la aceituna en la Plaza vieja y también el celebrar la Fiesta en honor a San Blas, que finalizaba con el reparto de las típicas roscas de pan entre los asistentes.