Félix Molins, un autodidacta con grandes dotes de sensibilidad.

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Por José Luis Pantoja Vallejo – Cronista Oficial de la Villa de Lopera

A veces se minusvalora la aportación de algunas personas que intentan asomarse al mundo del arte a través de una formación autodidacta. Nada más lejano ocurre con el loperano de adopción, Félix Molins Garrido (Úbeda, 1937). Un hombre forjado a partir de impulsos y con un espíritu de superación digno de todo encomio. En su jubilación ha encontrado en los pinceles y en el lienzo a sus grandes aliados y como los mejores revulsivos para seguir apegado a la vida. Vengo siguiendo la trayectoria Félix Molins desde hace algunos años y puedo decir que su evolución en poco tiempo ha sido a pasos agigantados en un mundo como el de la pintura que necesita de una formación académica y de mucho valor para ponerse delante de un lienzo, aunque hay que reconocer que hay personas, como es el caso de Félix Molins que nacen con esa inquietud y no tiene ningún problema para plasmarla en algún lienzo. Pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa como dicen los argentinos, Molins, un hombre de gran calidad humana, ha ido creando un estilo muy personal en su pintura, la cual la podemos calificar de ingenua y a la vez con una ter

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