PREGÓN DE SEMANA SANTA. LOPERA 7 DE ABRIL DE 2019. FRANCISCA BUENO DE LA TORRE

Bienvenidos sean todos a este pregón. Gracias por asistir y dedicar vuestra atención para escuchar, lo que con mis humildes palabras pueda decir sobre nuestra semana santa.

Quiero saludar a nuestro párroco Don Manuel, a nuestra Alcaldesa Isabel, a la presidenta de la agrupación de cofradías Basi, que tan magnifica presentación ha hecho sobre mí, y a todas las cofradías de Pasión y Gloria que han puesto su confianza, para que yo pregone la semana santa loperana.

En el principio existía la palabra y la palabra era amor antes que se formaran los océanos y las masas de la tierra, antes que el cielo se llenara de estrellas, antes que el hombre poblara la tierra y pusiera nombre a los animales, antes de todo eso y todas las cosas ya existía el amor.

El amor lo creo todo, fue el amor el que formo la luna y el sol, el que lleno de flores el campo e hizo que el olivo diese su cosecha. Todo lo hizo el amor y vió que era bueno. Por amor fue creado el mundo y por amor comenzó todo. Dios es amor y su amor hacia el hombre es tan grande que fue capaz de sacrificar a su único hijo en la cruz por nosotros.

Dios nos ama tanto que no tiene en cuenta nuestros defectos, él sigue esperando que volvamos a casa.

“Convertíos y creed en el evangelio” esas son las palabras que pronuncia el sacerdote el miércoles de ceniza mientras hace la señal de la cruz en la frente de los fieles.

Así, comienza la cuaresma, tiempo de oración, limosna y penitencia. Cuarenta días de preparación para la Pascua. Seguro que en algún momento de nuestra vida hemos sentido la necesidad de romper con el pasado y comenzar de nuevo. No es fácil cambiar de actitud cuándo estamos llenos de egoísmo y soberbia.

La conversión es una gracia que Dios otorga a cada uno de nosotros y que requiere una respuesta personal con el deseo de querer encontrarnos con Jesús. Cristo siempre recibe con los brazos abiertos, a quien ha decidido convertirse, no importa como haya sido su vida anterior, solo cuenta el deseo de salir del pecado para abrirse a la gracia, abandonando nuestras miserias para alcanzar la vida eterna.

No hay más requisito que dejarse abrazar por el padre poniendo en sus manos nuestra vida.

En estos días me vienen a la memoria muchos recuerdos de mi niñez, como venían a mi casa Paco Cruz y Benito Valenzuela pidiendo utensilios para limpiar los carros de semana santa que se guardaban en la ermita de San Roque, los niños de la calle curioseábamos al ver la puerta abierta para ver lo que allí había.

Todos los viernes de cuaresma se repetía el menú, el olor a bacalao perfumaba nuestra casa, paredes recién pintadas, de blancura sin igual. Con azúcar y canela se cubren los pestiño que tienen ese sabor exquisito de las antiguas recetas caseras, que con tanto amor y cariño hacían nuestras abuelas, túnicas recién planchadas, que cuelgan de la percha sin arrugas esperando salir en la procesión. A lo lejos se oyen tambores y cornetas, es la banda de nuestro querido maestro Juan Alcalá que ensayan en esas frías noches de marzo para acompañar con su música a los cortejos procesionales.

La iglesia luce sus mejores galas y María Alcalá prepara con mucho esmero los bellos centros de flores para el monumento. También en estos días se le acumula el trabajo a José Ángel que atiende a nuestra parroquia multiplicando su servicio.

Todas las cofradías preparan sus enseres y limpian el polvo acumulado después de un año de espera, los costaleros calientan sus morrillos y hacen cuello para poder soportar el peso de los tronos, la voz de un joven capataz que llama a su cuadrilla y hace una levanta que casi roza el cielo, como no voy a hablar de mi hijo Roque Manuel lo más grande que tengo y me llena de orgullo su amor por la iglesia y las cofradías, doy gracias a Dios por regalarme a este hijo tan cofrade. Su padre y yo le inculcamos la fe y él lo supo entender desde pequeño. Esperamos que siga adelante conservando su fe como un tesoro.

Volviendo a mi niñez  recuerdo como mi padre se vestía de Cristo de la expiración junto a mi hermano pequeño Manuel Jesús y también mi madre se ponía la mantilla negra para acompañar a la soledad; mis tías Juani y Obdulia no daban abasto cosiendo túnicas y capas en su taller de costura. De mi familia aprendí el camino de la fe, ellos me inculcaron los valores cristianos de los que hoy doy testimonio.

Cuantos momentos vividos junto a mis amigos Manolo Coca, Marilina, Paco Gutiérrez, Maricarmen García, Librada y Alberto y como no junto a mi marido Francisco que tanto ha hecho por nuestra Semana Santa, esos dones que ha recibido de dios los pone al servicio de la comunidad. Fue el primer hombre en vestir a la Virgen de los Dolores en presencia de Benita Alcalá y Patrocinio Gómez que se escandalizaban hasta tal punto de taparle los ojos para que no viese a la virgen sin ropa. También estando de presidente Cristóbal Merino, Francisco le propuso realizar el encuentro de Jesús con la Virgen de los Dolores, que hoy después de 26 años es el momento más esperado de la Semana Santa Loperana.

Me gustan las tradiciones de mi pueblo, me gusta sentir y celebrar sus fiestas, participar enriqueciendo nuestra cultura, como podemos dejar perder aquella herencia que nos dejaron nuestros antepasados y que tanto ha costado mantener durante siglos.

¿QUE NOS PASA?

No podemos olvidar que un pueblo sin historia se muere, a veces no valoramos las cosas hasta que desaparecen y luego vienen los lamentos y excusas.

Aquí y ahora debemos impulsar de nuevo a nuestras cofradías buscando soluciones prácticas para que en el futuro podamos seguir disfrutando de nuestras tradiciones.

Nuestra Diócesis de Jaén está en misión por eso nuestros cofrades deben ser misioneros y testigos de Jesús, que nuestras cofradías sean escuelas de oración.

Tengo que felicitar el trabajo que desempeñan los presidentes de las cofradías loperanas tanto de Pasión como de Gloria, gracias a ellos el calendario festivo llena de vida a nuestro pueblo.

Gracias a Inma, Juan Antonio, Loli, Manuel Jesús y José Parra porque merece la pena seguir trabajando por nuestras cofradías.

El viernes de Dolores sirve como pórtico de la Semana Santa, la primera procesión está en la calle, los hermanos de capa blanca acompañan a la madre Dolorosa meditando sus siete dolores, que entre cirios, jarras y flores, busca consuelo a su pena, mirando de reojo al cielo por si alguna nube caprichosa amenaza lluvia. La banda de Pedro Morales toca Amargura mientras repican las campanas de la Ermita de San Roque para recibir a la señora noche de primavera, preludio de la pasión

Cielo con luna llena, que guardan la tradición

Lágrimas derramadas, con sufrimiento y dolor

Silencio en las miradas, tristeza en el corazón

Eres Reina del dolor y presumes de corona

Es una ofrenda de amor, de quien a ti te pregona

Qué guapa vas madre mía, por las calles de Lopera

Con las manos arrecias, tu cara como la cera

Bendita seas señora, entre todas las mujeres

Quien te reza y quien te llora, con encajes y alfileres

Manos que te acarician, con respeto y devoción

Resaltando tu belleza, el arte del vestidor

De regreso a tu ermita, te llevan los costaleros

Corazones que palpitan, entre aromas de incienso.

Entre palmas y ramas de olivo entra Jesús en Jerusalén montado en un borrico, es aclamado como rey el pueblo lo recibe como su salvador, es la solución para todos los problemas.

Todos recibimos al Señor con alegría, pero una alegría estéril fruto del egoísmo humano que solo busca su propio bien. Jesús sabe que se acerca la hora, tiene miedo pero es la misión que el padre le ha encomendado.

Jesús manda a sus discípulos a preparar la pascua una mesa para trece, con vasos y platos que esperan que se culmine el gesto más importante de la vida de Jesús, la institución de la eucaristía “tomad y comed todos de él que este es mi cuerpo” “tomad y bebed que esta es mi sangre” “haced esto en memoria mía”. Antes de la cena, Jesús lava los pies a sus discípulos en señal de amor y de servicio y les da un mandamiento nuevo “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

El corazón de Judas late muy deprisa porque va a traicionar al maestro por treinta monedas de plata.

Cuantos Judas nos rodean que a veces por menos de treinta monedas son capaces de vender a cualquiera. Existe un dolor mayor que el de la violencia física es el dolor de la traición, el desprecio y el abandono de aquellos que tanto amas.

En el monte de los olivos en profunda oración Jesús le pide fuerzas a su padre para poder soportar su pasión y le reprocha a sus discípulos que duermen, si no han podido estar despiertos y acompañándolo en su oración. Allí mismo es apresado y conducido ante Caifás.

Asustado y triste, Jesús es interrogado por un puñado de jueces que solo piensan en su poder y se hacen más importantes con la debilidad de las víctimas que condenan sin motivo alguno.

Lo atan a una columna y lo golpean sin piedad, él no tiene culpa ninguna y sin embargo lo condenan a muerte.

Con látigos rompen su espalda, que grande es su dolor,

Le pegan con una caña, destrozan su corazón.

Le ponen una corona de espinas, para burlarse de el

Se ríen y lo humillan, desgarrándole la piel.

Todos somos cómplices de la injusticia y nuestro silencio mancha nuestra dignidad, nadie puede lanzar la primera piedra pues ¿Quién está libre de pecado?

Jesús amarrado a la columna recorre nuestras calles con mirada profunda, su cuerpo maltratado, bañado en sangre comienza a temblar, el dolor insoportable, es presentado al pueblo y todos lo condenaron, Jesús escucha en silencio, Pilatos lavó sus manos.

Después de ser torturado cruelmente, su sentencia es la cruz, que el abraza y acepta por amor a nosotros. ¿Cuántas cruces debemos abrazar? y no lo hacemos.

No queremos la cruz ni el dolor, pero “no hay salvación sin cruz”. La noche del miércoles santo en un vía-crucis recorremos en silencio las calles de nuestro pueblo. El color negro predomina en el cortejo solo se escuchan los pasos de la gente que en fila acompañan al Cristo de la Expiración.

Ya está puesta la rampa. En Jesús, los niños juegan en la lonja y los naranjos perfuman de azahar el azulejo de Santa María de la Purísima de la Cruz. Dentro de la ermita ya están puestos todos los pasos que ocupan su lugar con riguroso orden, comienza la limpieza dando brillo un ejército de almas que voluntariamente ultiman los preparativos para la procesión y como retoque final las flores que realzan más aun la belleza de los pasos de nuestros titulares.

Se cierra el portón hasta la noche, ya es jueves santo y como manda la tradición el pueblo cristiano viste de gala para asistir a los santos oficios.

Es el día del amor fraterno y se celebra la cena del señor, doce pies descalzos esperan a ser lavados por el sacerdote que con una palancana vierte el agua en señal del amor que hay que tener con el prójimo, al final de la misa el coro parroquial canta al santísimo que es trasladado al monumento para que los fieles puedan adorarlo.

El sonido de los tambores anuncia que la procesión va a salir, el murmullo de la gente que espera en la lonja a que salgan los primeros tunicos. Mientras las golondrinas revolotean en un cielo de primavera.

El verde y el rojo predominan en la tarde del Jueves Santo son los colores de la cofradía de San Juan, el discípulo amado aquel que nunca abandonó a Jesús en su pasión, su fidelidad ejemplar lo hizo grande. Aprendamos de él a mantenernos firmes en la fe y llegar hasta el final con nuestros compromisos. No debemos abandonar sino hacer frente a los problemas confiando siempre en Jesús y aceptando la voluntad de Dios.

Jesús Cautivo es sentenciado a muerte condenado por el pueblo y Pilatos lava sus manos mientras todos gritan “Crucifícalo”. Qué fácil es ser juez de prójimo, siempre vemos el defecto del hermano pero nunca reconocemos nuestros propios defectos.

Con las manos atadas y muy triste, con la boca cerrada gesto humilde, la noche se llena de esperanza cuando la virgen con su manto verde recorre las calles de Lopera acompañando a su hijo cautivo.

La belleza de un rostro que sufre impotente mientras ve como su hijo va a morir, cuanta esperanza hace falta en este mundo tan injusto y cruel. Llegada la media noche la luz de la parroquia está encendida es la hora santa en el monumento contemplamos el sagrario de plata donde Jesús reposa entre las oraciones que hacen los Franciscanos junto a los fieles que velan al señor, todo está en silencio para meditar la pasión.

Poco a poco va amaneciendo huele a incienso en Jesús, la luz ya está encendida y por la vidriera se escucha el sonido del llamador. Costaleros que ajustan su ropa y le brillan los ojos mirando a nuestro padre Jesús Nazareno que cargado con la cruz, empieza a caminar hacia el calvario, lagrimas, oraciones y saetas que nacen del corazón (CANTA ASUNCIÓN). Miradas  que piden ayuda por algún familiar enfermo, mientras el nazareno lento cruza el dintel de la puerta entre túnicas moradas y cordones de esparto. Es Viernes Santo, acompañamos a Jesús por la calle de la amargura, Jesús se aleja solo, triste y abandonado.

Capas blancas salen a la lonja, capirotes negros escoltan a la Virgen de los Dolores que entre velas y flores sigue a su hijo  camino al calvario, ella no puede más, su corazón es traspasado por una espada según le anunció el profeta Simeón.

Un pañuelo de bolillo seca sus lágrimas que recorren sus mejillas pálidas como la cera, sufre como madre el dolor de los hijos.

San Roque nuestro patrón es testigo del dolor y el tormento, que la madre y el hijo sufren en el encuentro. Un corazón herido, el pueblo espera que se crucen las miradas, la gente de Lopera siente escalofríos en esos momentos divinos donde la madre se encuentra con su hijo.

Jesús hombre salvador miras a tu madre dolorosa entre el perfume de las rosas, es tan grande tu dolor que casi no puedes mirarla pero ella te consuela , una madre no abandona nunca una madre siempre espera, mientras tanto las ancianas del hospital esperan tu visita para que cuando tu pases señor consueles sus penas.

Jesús llega al calvario le quitan la ropa y clavan sus manos y sus pies en la cruz. En los oficios del Viernes Santo la iglesia está de luto y llega la oscuridad. Los Hermanos del Cristo de la Expiración con sus capas moradas se preparan entorno a la cruz de Cristo para salir a la calle, siete palabras pronuncia Jesús antes de morir, el pueblo contempla la cruz y calla sabe que ha muerto un inocente y que todos lo hemos abandonado, nos sentimos culpables de esta muerte pero ya es tarde él ha muerto por amor.

Con mantillas negras las mujeres Loperanas de luto riguroso acompañan a la Virgen de la Soledad, la tristeza y dolor de esa madre que ve morir a su hijo y queda sola, lo ha perdido todo, se queda vacía, la soledad llora, la soledad espera, la soledad reza, la tarde va cayendo y la noche inunda las calles de sombras. Silencio, dolor, santo entierro nubes de incienso en las bóvedas de Jesús, las columnas apenas se ven y Jesús muerto en su urna de cristal está preparado para ser enterrado en el sepulcro, es la procesión más importante donde todos debemos acompañar a Jesús en su despedida.

La Virgen de los Dolores sigue a su hijo hasta el final rodeada de sus hermanos, sin capa blanca en señal de luto por Cristo muerto, todo es silencio, todo es respeto, todo ha terminado, pronto será el comienzo aunque Jesús esté enterrado resucitara entre los muertos.

Tres días después el sepulcro estará vacío, un nuevo amanecer en la iglesia anuncia que Jesús está vivo, la muerte no es el final, Cristo ha vencido

Aleluya, aleluya Dios está contigo.

Domingo de alegría, de gozo, de victoria, domingo de resurrección y de gloria, alegraos todos las puertas del cielo están abiertas, ya no moriremos para siempre, él nos ha salvado con su sangre, ahora debemos todos anunciar su evangelio, ser testigos de su resurrección y cumplir el mandamiento nuevo que nos dio el Señor, que nos amaramos todos como él nos amó.

Somos la iglesia de Jesús, pecadora, porque está formada por hombres y santa por que la fundo Cristo, que este año que nuestra Diócesis de Jaén está en misión podamos ser misioneros y llevar a cada casa de nuestro pueblo, en cada familia, anunciar que Cristo vive y que Dios nos ama mucho, nos perdona todo y nos espera siempre confiemos en él, él nunca nos falla.

Nuestras cofradías recogen con tristeza todos los pasos y enseres, todo está cumplido hasta el año que viene, ahora a preparar la cuenta atrás que pronto volverá a florecer el azahar anunciando la pasión de Cristo.

 

Para finalizar quiero dedicar este pregón a toda mi familia pero en especial a mi padre.

No puedo despedirme sin expresar el amor que profeso por las dos cofradías que tanto he trabajado por sacar adelante y que tan orgullosa me siento, una es la cofradía de la Santísima Virgen de la Cabeza, la otra es la de San Roque Patrón de Lopera.

Esta es mi pasión y esta es mi gloria.

Este es mi pregón y esta es mi historia.

Gracias por acompañarme y deseo a todos una feliz semana santa y pascua de resurrección.

Tengo que agradecer al apoyo que tengo de mi hijo y mi marido que siempre están a mi lado acompañándome en todo momento sin ellos no sería posible realizar todos mis sueños

 

 

GRACIAS A TODOS Y FELIZ SEMANA SANTA Y

PASCUA DE RESURRECCIÓN.