Todo listo para la celebración de la Candelaria en Lopera

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Por José Luis Pantoja Vallejo – Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ultimos acarreos de ramón y enseres viejos para las lumbres de la candelaria. Como marca la tradición en estos días, los niños de Lopera trabajan en los preparativos del Día de la Candelaria, que tendrá su momento cumbre en la noche de mañana 1 febrero, con la costumbre heredada de padres a hijos de hacer candelas o lumbres por calles o barrios. Así no es de extrañar el encontrar en estos días previos a regueros de niños, como si de hormiguitas se trataran, por el extrarradio de la localidad, acarreando hasta su barrio las ramas de olivo “ramón” que en estos días hay en abundancia en los estacares del término con motivo de la corta y poda del olivo. No importa la distancia donde se encuentren las ramas de olivo, pues provistos de unas cuerdas que atan a las ramas y a unos palos consiguen arrastrarlas  hasta llegar al montículo que cada barrio tiene. Ya en la noche de mañana 1 de febrero todo el ramón acumulado y los enseres viejos serán pasto de las llamas, mientras se degusta

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Antonio Torres Ramírez, el último espartero de Lopera

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Por José Luis Pantoja Vallejo – Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El viejo oficio del espartero en vías de extinción en Lopera. Hay tradiciones y oficios que se resisten a desaparecer, tal es el caso del viejo oficio del espartero, que en Lopera tiene al  último de sus exponentes en Antonio Torres Ramírez, un loperano de 80 años que sigue trabajando el esparto. Hoy como cualquier mañana nos lo hemos encontado haciendo pleita y entrelazando el esparto con suma destreza en la puerta de su casa sita en la calle Cristo Grande. El oficio de espartero lo aprendió con 13 años de la mano de Antonio Gómez “El Canelo” y Mateo Ruiz “Curriqui”. Hoy ya jubilado sigue trabajando el esparto de Almería con unas manos prodigiosas y hace espuertas y esportones para la aceituna, quincanas, esterillas, posa paellas y figuritas para sus nietos. El trabajo del esparto le mantiene vivo y sus creaciones las regala a sus amigos e hijos.

¿Sabias que Julio Romero de Torres pintó unos frescos en una casa de Lopera?

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Por José Luis Pantoja Vallejo – Cronista Oficial de la villa de Lopera

Hoy publicamos en cronistadelopera una foto para la historia que yo mismo tuve la suerte de poder realizar en el año 1990 antes de que desapareciera para siempre. Se trata de los frescos que pintó por encargo de D. Bartolomé Valenzuela Rueda el pintor cordobés Julio Romero de Torres. Los mismos se encontraban en uno de los techos de la casa de D. Bartolomé (hoy Residencia de ancianos de Lopera), concretamente en el que hay subiendo la escalera principal de la casa y que gracias a un aviso de un albañil loperano se pudo inmortalizar para la historia antes de que se derribara y despareciera para siempre. Los frescos recogen una alegoría a la primavera y después de haber pasado más de veinte años nos seguimos preguntando ¿Por qué se destruyó esta obra de arte? ¿A quien le molestaba? ¿No se pudo evitar?

Una joven de Lopera sana tomando las Aguas Medicinales de Marmolejo en 1836

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Por José Luis Pantoja Vallejo – Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El médico director de las aguas de medicinales de Marmolejo D. Vicente Orti Criado en su libro “Examen Filosófico”(ver portada del libro 1) editado en 1841 en la Imprenta Doblas de Jaén recoge la siguiente historia de una joven de Lopera que sanó tomando las aguas medicinales de Marmolejo: ” Una joven de Lopera de 20 años de edad, temperamento linfático, pero de construcción robusta, cuerpo abultado y bien nutrido, vino a usar de esta agua naturales en la Primavera de 1836, porque padecía supresiones mestruales, acompañadas de abotagamiento cachectico, cansancios, propensión a la quietud y al sueño, dispepsia y tristeza: convine en su uso y se las dispuse en dosis pequeñas, aumentadas diariamente y al mismo tiempo el ejercicio, la distracción y un régimen moderado tónico, con ,lo que en un mes que permaneció bajo mi dirección, consiguió la más perfecta salud.”