Emotivo y Vivencial XLIX Pregón de la Feria de los Cristos de Lopera a cargo de la loperana Mari Carmen Chueco Partera. Gracias a la generosidad de nuestra pregonera Mari Carmen Chueco Partera aquí reproducimos EL PREGÓN DE LA FERIA DE LOS CRISTOS LOPERA 2017 en su totalidad para todos aquellos loperanos que por algún motivo no pudieron asistir y ahora lo podrán disfrutar con su lectura. ¡Gracias y Enhorabuena Mari Carmen!.

PREGÓN DE FERIA 2017

Sra. Alcaldesa, Sras. y Sres. Concejales, autoridades, reinas y damas, vecinas y vecinos, familiares, amigas y amigos y asistentes todos. Bienvenidos y buenas noches.

Es un gran honor estar esta noche, en este balcón de nuestro Ayuntamiento, en esta  entrañable plaza, para ser la pregonera de la Feria de los Cristos 2017.

Cuando decidí hacer el pregón, lo primero que pensé fue: ¡madre mía! ¿Cómo hacer un pregón? ¿Que decir en él?, un gran desafío para alguien como yo, no quiero aburrir a mi gente, gente a la que quiero y con la que cada día , codo con codo comparto todo lo bueno y lo malo que la vida nos ofrece; esta noche , es una noche para disfrutar, reír, bailar…..la inauguración de nuestra Feria ¡Qué gran noche!.

 

Ahondando en mis recuerdos, me acordé de mis primeras ferias y la ilusión con las que las vivía cuando era pequeñita (como mis niños del cole). En la CL. Magdalena donde me crie, todo era ilusión, las vecinas, todas en la calle al anochecer hablando de la llegada de la feria, de cómo sería en aquella ocasión, de los cantantes del baile y contando anécdotas de años anteriores; nosotros las niñas y los niños de la calle, sentados a su alrededor, después de haber jugado a la goma, a la comba , al colanche u otros tantos juegos que se compartían entre todos en las calles en aquel tiempo, escuchando con la boca abierta,  todo lo que decían con unas ganas enormes de que esos días llegaran .

En aquella época no nos íbamos de vacaciones y la Feria, era el descanso, el divertimento de la mayoría de nosotros, de nuestras familias, días previos a su llegada  se preparaban en las casas con gran ilusión, unas poquitas patatas rellenas, croquetas y flamenquines, para pasar los días de fiesta relajados y tranquilos.

Cuando daban las vacaciones en el colegio, mi colegio “Miguel de Cervantes “antes, ahora y siempre,  esperaba con ilusión la llegada del alumbrado y las atracciones, sobre todo los “caballitos” y los columpios que tenían forma de pato ¿recordáis?, las volaoras, los coches locos… y como no los fuegos artificiales que me encantaba contemplar, era espectacular. El primer día, estaba nerviosa, esperando que mis padres decidieran que había llegado la hora de ir al paseo, ¡Al paseo! ¡Qué maravilla! Todo engalanado, con sus kioscos, el tiro pichón, la tómbola…al llegar al ferial mi padre siempre decía: ¡vamos a tomarnos un plato de calamares! En ese momento para mi, había empezado la feria, llena de alegría, mi hermano y yo correteábamos por el paseo de atracción en atracción, contemplando su color y su ambiente. Era fantástico, el año que venían familiares de fuera y teníamos que dormir en colchones en el suelo y toda la familia acudía al recinto ferial a disfrutar todos juntos de las fiestas del pueblo, y como no de sus Cristos y sus procesiones solemnes y dignas de admiración.

La Feria, que cuando vas creciendo las prioridades y los gustos hacia ella van cambiando, cuando éramos  adolescente, la Feria se convertía en compartir con los amigos las primeras noches sin horario( quince años tenía yo , la primera Feria que pasé con quien actualmente es mi marido y todos mis amigos), esas noches de tunas, en casa de mis amigas, que fueron damas y reinas en aquel tiempo, nerviosas esperando escondidas que aparecieran los tunos, llenas de ilusión, entre risas y charlas; ese baile en el jardín municipal, cuando se pagaba entrada, que después de subir en los coches locos, comer pollo asado, un flamenquín o cualquier cosa que se terciara, donde se terciara, se bailaba toda la noche, daba igual una sevillana que la música de moda, que un lentito que otro ritmo, sólo queríamos bailar hasta la madrugada todos con todos, esos días eran para compartir alegrías, risas y abrazos. Daba gusto saludar y compartir con los amigos que venían de fuera a pasar las noches a nuestro lado. A las 7 de la mañana, había que bajar a la verja a ver la vaquilla, no sin antes tomar los churros, pandillas enteras sentadas compartiendo ese rico manjar que tan exquisitos están en nuestro pueblo. En la verja, y con la vaquilla, hay muchas anécdotas que nombrar, allí hubo muchachos del pueblo que la vaquilla dejo sin ropa, después de revolcones y carreras, y otros no tan jóvenes, que nada más tocar el cuerno de la vaca, caían al suelo sin más , risas y más risas que quedan para el recuerdo.

Al igual que nuestras prioridades, la Feria cambia, cambia con el paso del tiempo, unas cosas desaparecen y otras mejoran, incluso en tiempos difíciles, la Feria ha brillado y brillará en sí misma, su esplendor y su carisma la hace única y digna de nuestro gran pueblo.

Cuando por motivos de trabajo tuve que salir de Lopera, casada y con mi niño pequeñito, mi anhelo era esperar con paciencia en otros pueblos, que no era el mío la llegada del verano, para poder estar en mi pueblo, con sus gentes, con sus costumbres, gentes trabajadoras  que luchan día a día por una vida mejor, por un pueblo mejor,  para mí, fueron tiempos difíciles, muy difíciles siempre llevando a mi Lopera por bandera y siempre queriendo estar en él. Tuve la gran suerte de conseguirlo, después de muchos años de esfuerzo y algún que otro llanto, conseguir estar ejerciendo mi tan querida profesión aquí, enseñando en mi aula a los niños y niñas de mi pueblo a los que tanto quiero, porque pasen por mis manos generaciones y generaciones de niños a todos los quiero por igual, me encanta que me saluden por la calle y que al oído, y para que no se entere nadie me digan:¡ te quiero seño!, y como no, un abracito que otro también cae, me hacen sentirme orgullosa, feliz y llena de entusiasmo año tras año. Por cierto, entre estas guapísimas damas de honor, una de ellas, fue una de mis primeras niñas de tres añitos en el cole, cuando vine como maestra, maestra ¡qué bonita palabra¡¡ Madre mía! Como pasa el tiempo, fijaos ya es toda una mujer, ella y todas las demás, guapas y primorosas haciendo gala de la belleza y el saber estar de la mujer Loperana.

Este, nuestro pueblo, es un gran pueblo, tan lindo, tan rico, en el que tantas cosas son dignas de admirar, entre ellas, nuestro castillo, gran testigo de nuestra historia y que tan gran modificación ha experimentado, desde que yo lo recuerdo ha pasado a ser  bodega de nuestro buen vino (como no nombrarlo) con su fachada llena de hiedra, a un museo, envidia de muchos  y que tanta historia nuestra en él se muestran, su patio de armas, sus torres, y como no las tercias, la alta y la baja, un bien cultural del que debemos sentirnos orgullosos y valorarlo y cuidarlo por encima de todo. Riqueza imponente, que nos acompañan desde siempre en el camino de todo loperano.

Y nuestros olivos, nuestra gran riqueza, que nos pertenece y que son la muestra de dónde venimos y de quienes somos, su fruto, su oro, ese oro líquido por el que debemos luchar y mantener y cómo no promocionar donde quiera que estemos, porque no es solo nuestra identidad, es nuestra forma de vida, nuestro mundo por el que tenemos que luchar y vivir.

Lopera, un pueblo con gran historia, en el que por desgracia, no todo el que nació aquí pudo quedarse, estas palabras son un pequeño homenaje a todos aquellos que en malos tiempos tuvieron que marcharse , marcharse sin querer, con su maleta a buscar sustento fuera de su tierra, tierra que nunca olvidan y que siempre añoran, entre ellos mis tíos y mis primos, siempre que hablo con ellos(algunos en Madrid, otros en Barcelona , en Sevilla , en Granada y muchos en Francia), siempre hablan de su pueblo con gran añoranza, se sienten loperanos y loperanas , sus raíces están aquí y sé que les encanta venir, es bonito escucharlos hablar de sus recuerdos y sus vivencias cuando eran niños. Esta noche, algunos de ellos están por aquí ¡un beso grande ¡ y mil gracias por estar venir.

Antes de despedirme, porque ya me he enrollado bastante, me gustaría hacer una pequeña reivindicación para nuestros jóvenes, deberíamos proporcionarle actividades culturales adaptadas a ellos, que los motiven y los encaucen a una vida de esfuerzo y de trabajo, que los lleven luchar por sus intereses y los aíslen de tantas historias que  la sociedad les ofrece para nada adecuadas a ellos. Y cómo no, animar a mi pueblo a vivir la Feria de día.  Sé qué hace mucha calor y es difícil pero debemos intentarlo, debemos dar vida y disfrutar esa parte de la Feria ¡Animo loperanos!

Ya terminé, ya está bien, es hora ver a estas niñas ponerse las bandas y la corona, con lo guapísimas que están y sobre todo nerviosas. Y hora  de disfrutar, de reír, de saludar a nuestros amigos que hace tiempo no vemos, de cenar, de bailar y de disfrutar de nuestra Feria y nuestros Cristos, lo dicho : ¡a pasarlo bien!.

Muchas gracias por estar aquí, agradecer vuestra presencia y atención, espero a ver sacado alguna sonrisa y algún recuerdo escondido.

¡VIVA NUESTRA FERIA! ¡VIVAN NUESTROS CRISTOS! ¡FELIZ FERIA A TODOS ¡

¡BUENAS NOCHES!

Mari Carmen Chueco Partera.

Feria de Lopera 2017.